

Ironicamente mis primeras palabras volcadas en estas páginas serán solamente para buscar un equilibrio, no mediático de la explicación, sobre lo que pasa en mi país.
Argentina, cuna de agnegados personajes y nefastas figuras decorativas, que con mediocricidad, alcanzaron a producir un cambio tan negativo en nuestra sociedad, que todavía hoy en el siglo 21, nos cuesta salir del pozo moral al que nos empujaron, con una mezcla de soberbia y falta total de respeto de las instituciones, que tienen que regir los destinos de la patria, la que nombran en cada discurso, siempre y cuando les convenga enloquecer a las masas.
Los ejemplos repetidos de adulación de la clase obrera surten efecto, siempre y cuando el sindicalista de turno se llene los bolsillos, ya que para eso está y no para defender a sus bases, bases en las que desde la Presidenta hasta el último secretario, se cagan.
La similitud de lo que pasó, es ejemplo de lo que va a pasar. Las fotos del pasado están tan bien estudiadas, que repercuten en los sentimientos de nuestra sociedad que gusta vivir del pasado, y no le importa si les roban o no, total el asadito se lo comen igual, el pueblo de vaquillona y ellos de ternera.
Los matrimonios son sociedades, eso si que el capital lo ponga el pueblo, hasta secarse y no volver a respirar, esos aires de democracia por los cuales tanta sangre se derramó.
Las verdaderas son dolorosas, y mi pueblo que es el suyo también, cierra sus ojos para no ver las heridas podridas que nos están dejando.